Europa para Talavera de la Reina SEGUIR LEYENDO READ MORE +info turismotalavera.com oficinadeturismo@talavera.org Talavera, tierra de barro y fuego Talavera, land of clay and fire La cerámica en Talavera de la Reina forma parte de su identidad desde hace siglos. Museos, palacios y calles hacen del día a día talaverano un encuentro con el arte. // Ceramics in Talavera de la Reina have been part of its identity for centuries. Museums, palaces and streets turn everyday life in Talavera into an encounter with art. Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha trabaja-do la cerámica como parte de su propia evolución, refle-jando en ella su historia y su cultura. Un arte que hunde sus raíces en la Tierra Madre y que convierte cada pieza en única y viva. Esta cultura material, transformada en arte con el devenir de los tiempos, forma parte esencial de la identidad de Talavera de la Reina (Toledo), conoci-da internacionalmente como la Ciudad de la Cerámica. El descubrimiento, en la década de 1870, del Vaso Cam-paniforme de Talavera de la Reina, hallado durante las obras de la trinchera del ferrocarril Madrid–Malpartida de Plasencia y conservado actualmente en el Museo Cerralbo de Madrid, nos remonta al tercer milenio antes de Cristo. Este hallazgo une los caminos de Talavera y su cerámica desde tiempos prehistóricos, iniciando un legado que vi-vió etapas de gran esplendor y que convirtió sus lozas y azulejerías en algunas de las más preciadas del mundo. La privilegiada situación geográfica de la ciudad, en las fértiles vegas bañadas por los ríos Tajo y Alberche, otorgó una calidad excepcional a sus barros, haciendo de la al-farería una seña de identidad de sus habitantes a lo largo de la historia. La cerámica talaverana alcanzó gran noto-riedad en los siglos XVI y XVII, con obras tan destacadas como el zócalo de las estancias privadas de Felipe II en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial o la capilla funeraria de Todos los Santos de la Catedral de Salamanca. En la primera mitad del siglo XX, Talavera de la Reina recuperó su esplendor cerámico gracias a Juan Ruiz de Luna, heredero y renovador de la tradición, que la de-volvió a las cotas alcanzadas durante el Siglo de Oro. El museo que hoy lleva su nombre, ubicado en el antiguo convento de los Agustinos Recoletos, recorre la historia cerámica de la ciudad entre los siglos XVI y XX. En él se representan todas las series tradicionales, desde las ma-riposas y las esponjadas del siglo XVI hasta la serie de la Guerra de la Independencia del XIX, pasando por las po-licromas, tricolores y azules. En 2019, la Unesco reconoció mundialmente este le-gado al declarar Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad las técnicas artesanales de la cerámica de Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo, en un re-conocimiento compartido con México. Hoy, la cerámica sigue vistiendo la ciudad de memoria y de vida cotidiana, transformándola en un museo al aire libre. ENG Since time immemorial, human beings have wor-ked with ceramics as part of their own evolution, reflec-ting their history and culture through it. An art form that has its roots in Mother Earth, turning each piece into so-mething unique and alive. This material culture, transfor-med into art over time, is an essential part of the identity of Talavera de la Reina (Toledo), known internationally as the City of Ceramics. The discovery in the 1870s of the Bell Beaker of Tala-vera de la Reina, found during the construction of the Madrid-Malpartida de Plasencia railway cutting and cu-rrently preserved at the Cerralbo Museum in Madrid, takes us back to the third millennium BC. This find links the paths of Talavera and its ceramics from prehistoric times, marking the beginning of a legacy that experien-ced periods of great splendour and turned its pottery and tiles into some of the most prized in the world. The city’s privileged geographical location, in the fer-tile plains bathed by the Tagus and Alberche rivers, gen-dowed its clays with exceptional quality, making pottery a hallmark of its inhabitants throughout history. Tala-vera ceramics achieved great renown in the 16th and 17th centuries, with such outstanding works as the tiled wainscoting in the private chambersof Philip II in the Royal Monastery of San Lorenzo de El Escorial, or the All Saints’ funeral chapel in Salamanca Cathedral. In the first half of the 20th century, Talavera de la Rei-na regained its ceramic splendour thanks to Juan Ruiz de Luna, heir and renewer of the tradition, who resto-red it to the heights reached during the Golden Age. The museum that now bears his name, located in the former convent of the Augustinian Recollects, traces the ceramic history of the city between the 16th and 20th centuries. It showcases all the traditional series, from the butterfly motifs and sponge-decorated wares of the 16th century to the Peninsular War series of the 19th century, as well as the polychrome, tricolour and blue designs. In 2019, UNESCO granted global recognition to this le-gacy by declaring the artisanal techniques of Talavera de la Reina and El Puente del Arzobispo ceramics Intangi-ble Cultural Heritage of Humanity, a distinction shared with Mexico. Today, ceramics continue to adorn the city with memories and everyday life, transforming it into an open-air museum.