LAS PALMAS asta con dejarse impregnar por la atmósfera de los espacios arquitectónicos para entender las vivencias que encierran a lo largo de su historia. Adentrarse en el Gran Hotel Santa Catalina es hacerlo en un alojamiento elegante; también en el alma de la ciudad que lo acoge, Las Palmas de Gran Canaria, cosmopolita y verdadero cruce de culturas. Inaugurado en 1890, en sus inicios fue testigo silencioso de aquella época colonial que incitaba a los via- jeros a emprender largas travesías para conocer otros mundos, convirtiéndose en punto de encuentro de lujo a la altura de sus El rooftop del Santa Catalina, con sus dos torres orientales, es uno de sus grandes atractivos para el visitante. // The rooftop of Santa Catalina, with its two oriental towers, is one of its great attractions for visitors.